Las úlceras varicosas o venosas de la pierna son comunes en las personas mayores.

La parte más importante de un tratamiento es que los vendajes de compresión sean aplicados correctamente por una enfermera, mantenerse lo más activo posible y elevar la pierna cuando esté descansando.

Otros tratamientos pueden ser aconsejados en algunos casos, como la cirugía de injerto de piel o vena.

Después de que una úlcera haya sanado se debe usar la media de compresión de forma regular lo que ayuda a prevenir que se repita una nueva úlcera.

Pero ¿Qué es una úlcera varicosa?

Una úlcera de la piel se desarrolla cuando un área de la piel se descompone para revelar la carne subyacente. Las úlceras varicosas de la pierna son el tipo más común de úlcera de la piel.

Suelen presentarse a la altura del tobillo y por lo general afectan a las personas mayores, siendo el sector femenino las más afectadas.

La mayoría de las úlceras son indolores, sin embargo algunas presentan dolor. Sin tratamiento, una úlcera puede volverse más grande y causar problemas en la pierna. La inflamación de la piel (dermatitis) se desarrolla a veces alrededor de una úlcera venosa.

Las úlceras cutáneas no venosas son menos frecuentes. Por ejemplo, una úlcera de la piel puede ser causada por la mala circulación debido a tener las arterias estrecha en la pierna, problemas con los nervios que suministran a la piel u otros problemas.

Por lo que el tratamiento de las úlceras no venosas es diferente al de las úlceras venosas.

La raíz del problema de una úlcera varicosa es el aumento de la presión arterial en las venas de la pierna. Esto hace que el líquido fluya fuera de las venas debajo de la piel.

Esta acción causa hinchazón, engrosamiento y daño a la piel donde la piel dañada puede romperse para formar una úlcera.

El aumento de la presión de la sangre en las venas de las piernas se debe a una acumulación de sangre en las venas más pequeñas junto a la piel. La sangre tiende a recolectarse y unirse porque las válvulas en las venas más grandes se dañan por un coágulo sanguíneo previo (trombosis) en la vena o venas varicosas.

La gravedad hace que la sangre fluya hacia atrás a través de las válvulas dañadas.

¿Cómo se diagnostica una úlcera venosa de la pierna?

La aparición de las úlceras varicosas en la pierna suele ser bastante típica. A menudo se ve diferente a las úlceras causadas por otros problemas como la mala circulación o problemas nerviosos.

Para descartar la mala circulación como causa, es habitual que un médico o enfermera revise la presión sanguínea en el tobillo y en el brazo.

La lectura de la tensión arterial del tobillo se divide por la lectura de la presión arterial para dar una relación de presión arterial llamada Índice de presión braquial del tobillo (ABPI).

Si la proporción es baja (menos de 0.8) indica que la causa de la úlcera es probable que sea mala circulación (enfermedad arterial periférica) en lugar de problemas venosos.

Esto es muy importante saber porque los tratamientos son muy diferentes. Una ABPI puede ser revisada cada seis meses para asegurarse de que la circulación sigue siendo buena.

Ciertas pruebas de sangre y orina también se pueden hacer para descartar condiciones como anemia, diabetes, problemas renales y artritis reumatoide que pueden causar o agravar ciertos tipos de úlceras en la piel.

Cuando se recurre a una ecografía, tomografía computarizada o resonancia magnética ayuda a proporcionar un mapa detallado de la circulación sanguínea en la pierna y con ello dar un mejor diagnóstico y por ende un mejor tratamiento.

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