Mi trayectoria como investigador médico me ha llevado por muchos lugares en muchos países que jamás habría visitado de no haber sido por las ambiciones profundas que ofrece el ejercicio de la investigación médica, una labor que es absolutamente necesaria para el desarrollo de la humanidad en todos los sentidos.

Comencé trabajando en un instituto de investigación en la Ciudad de México donde  conduje varias investigaciones relacionadas con enfermedades respiratorias y con el consumo de mala calidad de aire. Durante esos años encontré que muchas de las condiciones adversas en el aspecto físico como envejecimiento prematuro; problemas dentales; osteoporosis; y especialmente alopecia femenina; son productos adyacentes a la calidad del aire que se respira. Esto se debe a que en los lugares contaminados se respiran grados importantes de aluminio lo que causa como consecuencia todo lo que he mencionado además de otras condiciones mucho mas severas como la leucemia.

Después, trabajé en un laboratorio en Monterrey dedicado a la producción productos ricos en  vitamina c donde se utilizaba mucho extracto de cítrico para la fabricación de estos productos. Aquí descubrí lo importante que es el consumo de vitamina c para aguantar temas climáticos como lo es la temperatura muy alta en el medio ambiente, ya que la vitamina c no solo estimula al sistema inmunológico sino que también hidrata al cuerpo humano  algo esencial para cualquier organismo expuesto a temperaturas tan altas como las que se producen en Monterrey y en todo el norte del país.

Después de varios años tan agradables como fueron los que tuve en la sultana del norte, me trasladé a Finlandia donde trabaje en un instituto de investigación de mecánica- genética, un estudio no muy conocido y que no se le ha prestado mucha atención debido a que según muchas escuelas de pensamiento los resultados e hipótesis de dicho estudio pueden causar o revivir viejas olas de racismo, algo con lo que por supuesto estoy en desacuerdo. En estos estudios del mecanismo genético tanto humano como animal están fuertemente influenciadas por las características del medio ambiente en el que se desarrollan por algún periodo  de tiempo considerable en términos geológicos, características que son transmitidas a través de la cadena genética a las generaciones siguientes.

Subsecuentemente, me traslade a unos laboratorios en Bucarest – capital rumana – donde estudie los efectos que tiene el magnetismo de la luna en el comportamiento humano, particularmente en el sector reproductivo. Aquí encontré resultados muy interesantes. Encontré que los lugares donde existe más cultura folclórica, existe también un mayor índice de reproducción, íntimamente relacionada con los efectos magnéticos lunares algo que ha tenido también resultados contraproducentes ya que la reproducción mayor es producto de un fuerte apetito sexual – estimulado por el magnetismo de la luna- lo que también facilita la propagación de enfermedades de transmisión sexual  como lo es la sífilis; el papiloma humano;  y sobretodo el VIH.

Esta ha sido una carrera muy interesante.